La Verdad Secuestrada
Por Ignacio García
La regla que ajusta: la tesis y técnicas de K
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La regla que ajusta―¿Cuántos vinieron no a oír la Palabra
de Dios, sino a ver maravillas [asombrosamente nadie pone atención a lo que
K dice, y contestan con otro Amén más prolongado].
Entonces K pisa el acelerador:
―¿Usted sabe que aunque usted no lea su Biblia ni conozca de Jesús, Dios
puede obrar milagros en su vida? [¡Sí, Gloria a Dios! –suena por todo el
gimnasio]
―¿Usted sabe que aunque Jesús no resucitó realmente de todas formas nosotros
lo creemos como si fuera un milagro...que esta noche se puede repetir?
[¡Amén, sí, amén]
―Esta noche Satanás está aquí ...es el invitado especial... para estorbarme
e impedirme obrar... [El ¡Amén! es ensordecedor]
La indiferencia, el descuido, la emoción que ciega a la razón, impide a este
auditorio de creyentes darse cuenta siquiera de las incongruencias
(contradicciones) que K pronuncia. Todo lo que las personas quieren es oír
la palabra ‘milagros’...Lo demás poco interesa. De lo que K dice arriba ¿qué
importa si ya Briceño lo ha presentado como un ‘gran profeta’?
En un instante, y después de fabricar un silencio ominoso, K va a dar
entrada a la Técnica Morris Cerullo [este Cerullo es un mentiroso de
marca, miembro de la banda que se hace llamar Word of Faith (Palabra
de Fe, o lo que es lo mismo: ‘Tú pide, y te será hecho’); se dice hacedor de
milagros pero está acusado por el gobierno de los Estados Unidos de estafar
a la gente con dinero. Para ello utiliza técnicas como la siguiente repetida
por K (Para usted que sabe inglés, cheque aquí las malas andanzas de este
ejemplar)
http://www.cephasministry.com/evangelists_morris_cerullo_in_court.html]
Seguimos. Un día antes del evento K había llamado a varios jóvenes
entusiastas de la iglesia y pedido un favor, el cual se hará realidad
enseguida. Los jóvenes entrenados por K se paran esta noche en las filas de
atrás y las laterales del gimnasio. En un instante, K pregunta si la gente
cree que él “tiene un poder igual al del Espíritu Santo”. Los ¡Amén!
irreflexivos e ignorantes no se dejan esperar...Entonces K emite un soplido,
inclinando la cintura y mostrando las palmas de las manos con los dedos
abiertos (tal y como lo hace Cerullo) Esto es suficiente para que los
jóvenes aquellos se vayan de espaldas y se vean derribados por ese ‘gran
viento...’ Para cuando K repite el soplo, ya no son sólo los jóvenes
entrenados para caerse son quienes se van de espaldas, sino que unas dos
docenas de personas que están al frente, en medio y a los lados también lo
hacen...Al tercer soplido, ya muchas personas se han puesto de pie y salido
a los pasillos con el fin de recibir ‘el soplo del espíritu’ y caerse al
‘sentir’ ese ‘poder’.
Así, tirados y todo, K le cambia el tono al asunto. Ahora, con voz más
cavernosa y moderada, pide a los líderes de la iglesia ―y a todo el que se
crea líder— que pasen al frente para ‘imponerles’ manos y profetizarles
mediante ‘discernimiento’ acerca de su carácter personal como soldados de
‘guerra espiritual’ [¿Qué es esto? ... ¡Nadie sabe!] ¡Ah!, pero eso sí, los
líderes, sin reflexionar el asunto, pasan muy orondos. En este punto K
utilizará la Técnica Berkowitz (luego le diré al lector por qué se
llama así la herramienta).
Andar adivinando el futuro de las personas con ambigüedades e incoherencias
es lo más fácil del mundo (hasta las que leen la mano y el café lo hacen –y
a veces mejor que algunos usuarios de los templetes). No es fácil como lo
propone K a su auditorio en esta noche. K les dice a los líderes que él no
va a decirles futuros, sino que les va a ‘discernir’ (bajo el término
equivocado en que lo usan charlatanes y compañía) las herramientas
espirituales y carácter personal que cada líder ha recibido del espíritu;
esta noche, el espíritu (lo escribo así, con minúsculas, por respeto al
verdadero Espíritu) les ‘confirmará’ talentos y dones. Y no lo hará a gritos
y patadas, sino que, una vez ‘manos impuestas’, cada líder tomará una hojita
(de cómo 50 que hay en un montón) la cual contendrá la ‘voz del espíritu’ de
acuerdo a cómo quiere hablar a cada líder... Éstos se hallan fascinados con
esta suerte de sesión espiritista de la que, ignorancia a cuestas, no pueden
advertir desde su ‘liderazgo’ impuesto.
Poco a poco se van acercando los líderes; son ‘tocados con manos’ y toman su
papelito con lo que el ‘espíritu’ tiene para ellos...
Llega el turno (en la fila de pie frente a K) de un quinto creyente
(previamente aleccionado) que, cuando K lo toca en la frente, se cae de
espaldas como fulminado por un rayo; todo, debido a la ‘fuerza espiritual’
que ‘sale’ de las manos de K. De ahí en adelante no falla: cada uno de los
18 que van pasando para ser ‘ungidos’ por K, se van de espaldas.
Esta técnica (a la que K llama ‘Toca y verás’) es aún más depurada.
Detrás de los 18 que faltan por ser tocados, y que seguramente van a caer al
suelo, hay sólo cuatro personas que ‘detienen’ a los líderes en caso de que
quieran desnucarse; los ‘apoyos’ no se mueven de su lugar detrás de esos
cuatro con suerte. Así es que los ‘derribados’ por el ‘toque del espíritu’
dan un espectáculo mentiroso envidiable: los que sí tienen quien los
sostenga cuando se caen, lo hacen en forma recta, como regla, sin doblar un
solo centímetro su cuerpo...Claro, caen en manos seguras....Pero los que no
tienen apoyo para caer, el ‘espíritu’ les dice que no sean tontos...y se
caen doblando sus rodillas y poco a poco apoyando el cuerpo antes de tocar
el suelo...¡Qué lindo espectáculo!
Una vez terminado este cuadro mentiroso, K los manda a sus lugares,
diciéndoles que más tarde se hablará de los papelitos que se llevan... Ahora
viene lo mejor.
K llama entonces a quienes estén enfermos de ‘lo que sea’...Les impondrá
manos y expulsará ‘demonios de enfermedad’ y ‘atará’ espíritus de
alcoholismo y otros males. El frente del templete se llena; aun con personas
que parecen estar sanas y se ven robustas (uno nunca sabe, claro). Aquí, K
utilizará otra de sus técnicas admirables; la llama ‘Técnica de Exclusión’.
En un momento K grita y manotea...de pronto calla. La gente, espera a que él
vaya a cada lugar y los ‘toque’ y empiece de nuevo a gritar...Pero nada. Más
bien, el ambiente se llena cada vez de un silencio más espeso, pesado. K
anuncia entonces lo irrenunciable: que no los va a tocar. Pide que cese una
música de fondo que hace el ambiente más sugestionable. Pide a los que
pasaron que guarden y oren en silencio. Que pidan a Dios de corazón por su
enfermedad.
Increíblemente, cuando, después de un buen tiempo de silencio, K comienza a
preguntar a las personas cuántas creen que han sanado, apenas unas seis o
siete (de casi 100 que se hayan allí) levantan la mano: fracaso total. La
ausencia de música, gritos, zapatazos y nombramientos de Satanás, y
exigencias de que suelte a este y al otro, han provocado nulo resultado en
los cuerpos de los ‘enfermos’.
K echa mano entonces de la Técnica Benny Hinn en su segunda fase. Pide a los
que están frente al templete que no se vayan. Cita: “Por su llaga fuimos
curados”, y comienza a hacer comentarios sin conexión alguna con el texto
(como obedece a la costumbre muy arraigada entre algunos ‘ungidos’)
Del comentario de voz grave e inconexa, K comienza a subir de tono, hasta
alcanzar los gritos y las exigencias con frases como: “!Sí, sí, aquí, vamos
... te sentimos! A medida que mantiene el grito y dice más incongruencias,
más la gente va levantando las manos, solloza y balbucea hasta casi llegar
al paroxismo. Después de unos cinco minutos de decir nada pero si gritar
mucho y envolver a la gente en ese ritmo de sugestión, K se detiene
abruptamente...Señala a uno de entre el grupo (aunque más de uno se sintió
aludido) y le dice: “¡Tú, sí, tú...en este momento eres libre...”! K no le
dice de qué es ‘libre’ pero el otro comienza a manotear y dar gracias a
dios. Luego: “¡Tú también...y tú, y tú...” A pesar de que sólo señala a tres
del grupo, ya unos setenta se sienten ‘liberados’ de ‘algo’. Cuando K
pregunta que quién se siente libre de la enfermedad, un 99.9% levanta las
manos sollozando.
En medio de este cuadro catatónico llevado magistralmente a su cúspide por
K, éste va a ejecutar su obra maestra: La Técnica Hinn en su segunda etapa.
Desde arriba del templete, amenaza con bajar de éste...pero se regresa.
En una de esas voltea hacia donde se hallan los sentados en sillas de ruedas
(que previamente les fueron ofrecidas aunque venían caminando) y le dice a
uno de ellos: “Tú, si tú: ven, levántate”. Obvio. El anciano sentado en una
de las sillas, se levanta y comienza a caminar. En seguida se dirige a otra
y dice: “Tú, también, tú puedes ... tú, la de blusa azul ...la joven, ven,
levántate”. Obvio, la joven de muletas se levanta fácilmente y comienza a
caminar...
Imagine el lector la reacción de la gente en medio de toda está confusión:
se da por hecho que ha ocurrido un milagro...pero sin que ¡los 'paralíticos'
estén enterados de nada en lo absoluto!. Para que esto resulte, se lleva a
cabo la Técnica Hinn en su tercera etapa: los mismos jóvenes que se
‘cayeron’ por el ‘poder’ del soplo de K, vienen ahora por los ‘paralíticos’
para esconderlos, pretextando que van a recibir asesoría’ cuando en realidad
de lo que se trata es que nadie pueda preguntarles qué ocurrió en realidad.
Lea el siguiente capítulo para ver este final del desfiguro.