La Verdad Secuestrada

Por Ignacio García

Lenguaje, 'amor cristiano'
y un dedo en una lata de Coca-cola

 

 
Quiero dedicar esta reflexión a
John F. Anderson, compañero de lucha, y autor de Machaira, un libro que todos esperamos con ansiedad.

Mis escritos como ‘obra de Satanás’

 Un buen número de personas que leen mis artículos y no les agradan, regularmente no insultan o maldicen;  reaccionan básicamente de dos formas: me tratan de hereje con uno o dos párrafos vacíos que envían a mi correo electrónico, descalificándome a priori; es decir: sin presentar argumento alguno en contra de lo que yo afirmo con respecto a sus doctrinas más chuecas que un alambre de púas. Otros, aún menos sagaces y cortos de palabra, simplemente remiten mis escritos a ‘obra de Satanás’.  Todo porque me he metido al garaje para ver si existe un dragón que, dicen, habita allí dentro –-y he comprobado con evidencia, que el tal dragón no existe. Algunos (más refinados)  me han llamado ‘instrumento’ del diablo ―como si éste me poseyera a la hora que escribo y me diera citas bíblicas para ayudarle en su tarea de engañar a la gente. Cuestión de verdad paradójica. En fin.

 Atrocidades en nombre de Dios

 De todos estos que se ‘defienden’  de mí,  pero no dan razón de sus desviaciones ni por asomo, casi nadie se da cuenta que, de acuerdo a la estadística de la Historia, se ha hecho más daño en el nombre de Dios que en el del mismo demonio. Yo quisiera que aquí alguien dijera en nombre de quién se llevaron a cabo ultrajes como lo son las Cruzadas para recuperar Tierra Santa en manos de los moros, la Santa Inquisición para combatir a quienes se oponen al pensamiento religioso imperante, así como las modernas invasiones a territorios musulmanes con el pretexto de combatir al Islam en nombre del terrorismo. ¿En nombre de quién?

 La obra del diablo se engloba en una sola, pero no se repara en las atrocidades cometidas por personas que con la Biblia en la mano tratan en forma desviada de ‘defender’ lo que ellos llaman 'su fe'. Basten unos ejemplos de las noticias recientes: El FBI registra cómo unos padres matan a palos a su hijo adolescente por no querer ‘aceptar a Cristo’; un pederasta justifica sus actos en público diciendo que antes de cometer sus ilícitos leía la Biblia a sus víctimas para ‘calmarlas’; en una iglesia un chico es asfixiado mientras se le trata de ‘sacar’ al demonio…se le sube encima un ‘profeta’ glotón, y lo asfixia.  

Otro dato escalofriante es éste: en USA (y creo en todo en gran parte del mundo) el más alto índice de abuso en contra de menores, se da (y es investigado por lo menos en USA y Europa) primero en los hogares de los abusados; de estos casos, un alto porcentaje es en hogares que se dicen ‘cristianos’ o son fanáticos de algunas de esas mal llamadas ‘guerras espirituales’.  En un libro (ahora clásico) titulado Remembering Satan, Knopf (Lawrence Wright, 1994) se da cuenta de la forma en que una chica es inducida por su pastor a mentir en un caso de abuso sexual: la hija acusa al padre (por consejo insistente  de su ‘ministro’) de ese abuso; finalmente (por una suerte de inducción a que se crea al culpable sin serlo) el padre se declara perpetrador del hecho y es encarcelado. (Si el lector en inglés está interesado siga por favor la  liga para adquirir dicho libro.

 La defensa del lenguaje soez

 Uno de los recurso de defensa  exquisita de quienes se parapetan en su doctrina desviada y no quieren salir de ahí por su acendrado fanatismo (o posición pastoral ganada en años, y ahora puesta en peligro al ser exhibida como de aberrante); es remitir a quien escribe al dominio de los irreverentes, de los soeces, mal hablados, irrespetuosos; al mundo del los que se refieren acerca de esos venenos doctrinales con palabras ‘impropias de un cristiano’. Se dice (y se me ha dicho a mí y  a otros colegas que pensamos igual) que, de entrada, nadie puede admitir señalamientos a sus falsos supuestos doctrinarios, ¡por el lenguaje usado por el escritor o delator verbal!. ¿Y qué querían? ¿Existe algún manual,  diccionario, reglamento que indique cómo debe hablar un inconforme con la doctrina que practican falsos ministros del Evangelio? Nadie, que yo sepa, tiene una regla para hacer saber a los otros qué es eso de ‘hablar con espíritu cristiano’ Pero, como no lo hay, esa excepción sirve de excusa ad hoc para que el que se siente acorralado por su doctrina contaminada, se agarre de las uñas: no para puntualizar y defender los puntos doctrinarios que se les señalan como aberrantes (eso pasa estratégicamente a segundo o tercer plano); sino para contra atacar así: “No podemos recibir su crítica porque ésta se halla escrita en un lenguaje soez y profano”. ¡Hágame Usted el Favor!

 Uno comprende que el lenguaje tiene sus límites, y que el mismo entorno de un Foro advierte y sanciona acerca de ello. Pero lo que algunos llaman lenguaje ‘irrespetuoso’, ‘indigno de un cristiano’ ¡son palabras que se hallan en la Biblia…y a veces peores!. Los ‘ungidos’ ofendidos,  o lectores que defienden a estos ungidos, rechazan también el señalamiento de sus prácticas falaces, con el argumento de que los ‘calificativos’ usados para referirse a quienes amasan la levadura de la doctrina, es ‘ofensiva’…y también, ‘indigna de cualquier cristiano’. Este es otro escudo que anteponen para centrar sus respuestas en el punto vertebral del asunto: sus desviaciones cristianas.

Otros se quejan, y rasgan las vestiduras, con el cuento de que el tono del escrito es irónico…También por ello saltan con su parapeto y se niegan a dar respuestas claras a lo que se les interroga. Pero ¿dónde o quién dice que la ironía no se usa en la Biblia como un recurso para hacer ver a algunos lo mal que conciben sus propias verdades? Los estilos de escritura de los autores de la Biblia son variadísimos y usan de todo.

Luego, los que se sienten aludidos y ‘atacados’ porque el lenguaje usado para hacerles ver su insensatez, se escudan en ‘el amor cristiano’…hablan de que un lenguaje así, no sería utilizado si de verdad se amara como lo hace un cristiano.

Lo otro es más risible. Resulta ser que los ‘ofendidos’ no contestan o siquiera se atreven a sacar la Biblia y revisar si su doctrina está de verdad torcida y entonces reconocer por escrito lo dicho, no por otra cosa sino porque, argumentan, a los ‘pastores’, ‘ungidos’, ‘líderes’ y desfile semejante, nadie los puede interrogar…so pena de estar ‘desobedeciendo’ a Dios ‘al tocar a sus ungidos'…¡Pura patrañas! ¿Dónde dice eso en la Biblia?

 Yo no les voy a facilitar a todos los ‘ofendidos’ buscando por ellos las riquezas literarias, estilos, formas, géneros que se hallan en la Biblia. Sólo quiero apuntar que hombres comunes y corrientes de su tiempo (como Moisés, Samuel, Isaías, Jeremías, Malaquías –por poner sólo algunos ejemplos) se refirieron a sacerdotes, reyes, autoridades y gente de posición superior a la de ellos, con palabras que hoy ruborizarían a la Madre Teresa. ¿Y qué? ¿Qué tiene que Isaías haya dicho al pueblo en general (pastores incluidos) que eran como una dromedaria que iba y se echaba debajo de los árboles con el primero que encontraban para tener sexo con él? ¿Y qué de malo que Oseas haya llamado prostituta al pueblo guiado por ministros corruptos? ¿O a Malaquías diciendo a los sacerdotes (reverendos de su tiempo) “Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón”? Isaías habla de pastores (de gente) soberbios, rateros,  egoístas ¿Y qué? ¿Dónde se halla en todo esto un lenguaje ‘digno del un cristiano? ¿Hay desamor? ¡Por supuesto que no! La rudeza del lenguaje, su tono soez e irónico (como el del animal que olfatea en el aire para ver dónde está el macho que la busca ---pero comparándola con Israel y reyes y sacerdotes) no es otra cosa que el único ante el cual la gente suele reaccionar... Aunque ya se ve que en algunos de esos ministros, la natural reacción es el enojo y la descalificación del lenguaje para que, como carabinero chileno, defender sus mentiras otorgándoles el calificativo de ‘dardos del enemigo’.

 Tampoco voy a facilitar a quienes descalifican, sin aclarar, las veces que ‘amorosamente’ Jesús llamó y descalificó a los señores de la religión: escribas, fariseos y saduceos. La palabra “hipócritas” no suena nada amorosa… Es más: “sepulcros blanqueados”, es totalmente (esta vez sí) ofensivo a una cultura, a una persona, cuya mayor ofensa se hallaba en ser comparado con lo inmundo de este mundo. ¿Qué le contestaron a Jesús estos señores? No que era verdad lo que Jesús decía…Se ofendieron, se parapetaron,  y dijeron lo que aquí se discute: que Jesús tenía demonios y los demonios hablaban por Él. Jamás fueron capaces de constatar, si esas palabras ofensivas de Jesús, eran reales en su vida o una ocurrencia de Jesús para sólo molestarlos y removerlos del poder inmenso que detentaban y les permitía engañar cruelmente a la gente. Existen muchos más calificativos de Jesús en el mismo tono, no a cuestiones personales, no a intimidades del sacerdote (pastor) sino a la relación y congruencia que guardaban la conducta y práctica de éste, con la ordenanza de Dios. Lo que menos interesa a los fariseos modernos de hoy es esto: “¿Qué me importa si hago las cosas de Dios bien, lo que interesa es que nadie se meta conmigo: un ‘ungido’…la boca viva de Dios.”

Por su parte Pablo  

El apóstol Pablo, recibiría de estos ‘santos y perfectos’ ministros ofendidos, una reprimenda feroz, cuando oyeran que, por haber dejado el Evangelio de la Gracia en Jesucristo, son insensatos e ignorantes. Más aún,  se rasgarían en traje Giani Versace que algunos usan, si leyeran el lenguaje soez con que Pablo se dirige a todo aquel que se aparta de la verdad en pos de doctrinas para su beneficio personal. Oigamos, para terminar, sólo algunas de estas frases ‘indignas de cualquier cristiano’:  

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“Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,  de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.”  En suma, son unos perfectos ignorantes (así hayan ido al seminario que fuera)

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Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia. (Es decir, hipócritas, mentirosos y de mente cerrada y de poca capacidad inteligente)

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Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe” (En otras palabras, ladrones y deshonestos)

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También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrososPorque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

 Si la galería de calificativos, palabras soeces, tono crítico, de alguien no ‘digno de ser cristiano’, demoledor, letal, es un lenguaje que no deba de usarse…que se le manden una carta al apóstol Pablo. Si la palabra traidor, blasfemo, cruel, dicho a hombres que estaban o iban a enseñar la Palabra en los últimos tiempos, les resulta a quienes les viene el saco, incómodo…Que revienten su coraje con una carta llena de ‘amor cristiano’ en donde se desdigan y, punto a punto, con la Biblia en la mano y sin dar los saltos de fe sentimentales que acostumbran dar, opongan lo contrario, es decir, honestidad, lucidez, inteligencia y obediencia.

Dudo mucho que lo hagan. Cuando han dado medio la cara, su misma condición ya calificada por el apóstol, los obliga a la censura del otro, basados en un poder que sólo en su mente existe: el que, dicen, proviene de Dios, quien, por otro lado, me parece difícil apruebe y se entrometa debido a su propio carácter de justicia y de Verdad.

Segunda parte del mismo artículo

Las permutas de templo a templo

 Pocas veces los creyentes se separan de un ministerio por cuestiones doctrinales que ellos analizan de antemano,  y realizan que son más chuecas que un rollo de púas. Normalmente las separaciones y permutas de un edificio a otro se dan por cosas más superficiales que el propio conocimiento de la doctrina bíblica:

      1)      Por cuestiones personales, caprichos no cumplidos, ofensas no perdonadas, intereses económicos.

2)      Porque no les gusta el pastor: ya sea porque no cuadra a sus gustos personales, o por otros asuntos: mal manejo del dinero, el culto aburrido, no ser promovido por él a algún puesto de liderazgo.

3)   Por cuestiones de oferta y demanda: la emoción, el sentimentalismo, el remate de milagros en otros ‘ministerios de más poder’, atrae la atención del creyente y decide salirse de su ‘refrigerador espiritual’ para irse a meter a un local donde la gritería derrite hasta al más frío de los asistentes.

4)    Porque son corridos por la junta de la iglesia (con el pastor como cabeza)  en un enfrentamiento de intereses personales en las que poco es analizada la congruencia de la doctrina con la conducta del miembro; más bien la doctrina es acomodada a la conducta y aquella se pone al servicio de los intereses más inmediatos de los ‘jefes’ del templo, y deciden que es mejor separar al ‘rebelde’.

5)    En los menos de los casos, algunos creyentes son separados de su iglesia porque su ética y comportamiento no van de acuerdo con lo que pregonan como cristianos. La separación puede llevarse  a cabo 1) por convicción propia (pocas veces) o 2) porque la junta de la iglesia saca el  ‘manual de disciplina’ y se la aplica al miembro inmoral. Si bien, ocurre que  en algunos ministerios lo que interesa no es la doctrina ni la Verdad sino el número de personas que se congreguen en el templo. Así es como, sabiendo que existe entre sus filas gente adúltera, funcionarios corruptos, defraudadores, patrones explotadores, etc. la junta de la iglesia no mueve un dedo para llamarlos a disciplina…Mucho menos si son buenos ‘diezmeros’.

6)   Finalmente está el caso del miembro que es separado, no por ninguna de las razones anteriores: no por su falta de ética, no por infidelidad, no por indulgencia o testimonio vergonzante, sino porque ¡se atreve a preguntar! sobre ciertos hechos que tienen que ver, esta vez sí directamente, con la sana doctrina de Jesucristo. En este último caso el asunto es más que difícil de resolver por el poder eclesiástico, pues ¿cómo contestar con respuestas que atentan contra la propia naturaleza aberrante que se practica dentro de la iglesia y avalada por el liderazgo? La respuesta incidente parece ser la trampa y el uso de privilegios, derechos y prebendas humanas. Normalmente, la reacción a posiciones como éstas es similar a la ya señalada en la parte de arriba.  Es decir, se niega la respuesta a quien pregunta sobre la mala práctica de  doctrinas heredadas del paganismo, y se privilegia la forma de preguntar (el lenguaje oral o escrito)  sobre la contestación lúcida y puntual: “No te contestamos porque tu forma de preguntar no obedece a alguien que es cristiano”.

 Claro, ese lenguaje es sometido al criterio parcial de quienes revisan las preguntas comprometedoras que hace el creyente; si en esta forma de interrogación existe una palabra como ‘ignorante’, esta palabra ya sirve de trampolín a los réprobos para salirse con la suya: “No te contestamos pues no preguntas como se debe ni  respetas a tus ‘autoridades’…Además quedas castigado”. Y entonces se saca no la Biblia para contestar y dilucidar el asunto, sino el ‘manual de disciplina’  (en el mejor de los casos), o simplemente una de las llamadas ‘reglas no escritas’, o la tan efectiva 'agenda escondida' (ambas son sanciones ideadas e impuestas en el momento y sin que el creyente preguntón haya estado enterado de antemano). La sanción varía, pudiendo llegar el castigo hasta el prohibirle a un miembro la participación en la Santa Cena ―como si ésta tuviera patente o  concesionarios quienes deciden a quién sí y a quien no impartirles el sacramento; cuando en realidad, de acuerdo al evangelio, esto es un asunto de conciencia entre el creyente y el propio Dios: sin intermediario alguno…Pero, además: es un acto en el que, con anterioridad, el creyente tiene la oportunidad  de ponerse, precisamente,  a cuentas con Dios;  se examina a sí mismo, pide perdón a Dios y se acerca confiadamente al trono de la gracia. Prohibir la comunión a alguien que interroga sobre doctrinas de las que duda, y por toda respuesta lo que recibe es la excomunión (a la usanza de la iglesia romana), es una verdadera aberración doctrinaria de quienes ostentan un poder que, por cierto, ni siquiera les corresponde; como no sea bajo caprichos que se ejercen bajo el techo de sus propios templos.

 Fuera de este último caso, los creyentes en realidad no analizan si el problema de la separación de su templo es porque han analizado sesudamente la doctrina, y ésta no les parece congruente con lo que la Biblia enseña. Eso es lo que menos importa. Esto provoca el quedarse con lo mismo de lo mismo…. o peor: los que se mantienen en la iglesia con doctrinas torcidas siguen fingiendo que viven en la Verdad; quienes  permutan de templo y/o ministerio, muchas ocasiones salen de Guatemala y se meten a Guatepeor: se involucran en prácticas mucho más torcidas y anti-bíblicas que las dejadas en su anterior iglesia.

 Una lista para contestar

 En  su libro  Machaira,  John Anderson hace una lista de preguntas a  prácticas en las que su iglesia se fue deslizando con el tiempo: la doctrina de esta congregación partió de la ortodoxia bíblica,  y poco a poco fue cayendo en un pozo turbio desde donde fue perdiendo la perspectiva de la Verdad de Jesucristo. El autor de la lista hace preguntas, y en algunas de ellas  pide que se diga en qué parte de las Escrituras Dios avala algunos  desfiguros. Esta es la lista de la que, por cierto, Anderson sólo obtuvo como respuesta el  veto a sus actividades como miembro activo dentro de su congregación..

 

  1. ¿Qué es la Biblia?

  2. ¿Es correcto usar la Biblia (el libro) para pasarlo sobre el cuerpo de una persona a modo de “elemento para limpieza espiritual”?

  3. ¿Es correcto usar la Biblia (el libro) para pasarlo sobre el cuerpo de una persona a modo de utensilio para alejamiento de demonios o espíritus inmundos?

  4. ¿Es correcto pensar que algunas personas “crean” que una Biblia más grande tiene mayor “poder espiritual” que una Biblia más pequeña?

  5. ¿Es correcto usar objetos inanimados, atribuyéndoles poderes otorgados por el Espíritu Santo, para hacer frente a poderes o manifestaciones “satánicas”?

  6. ¿Es correcto usar la sangre de Cristo, a modo de amuleto, para derramarla sobre objetos inanimados o sobre personas, a modo de cobertura, a fin de dejarlos “bendecidos” o “santificados”?

  7. ¿Cuánto tiempo dura la cobertura de “bendición” o “santificación” de la sangre de Cristo sobre objetos inanimados o sobre personas?

  8.  ¿Cada cuanto tiempo debemos estar cubriendo con la sangre de Cristo a los mismos objetos inanimados y a las mismas personas?

  9. ¿Puede Satanás o sus huestes manejar objetos inanimados en contra de creyentes para neutralizarlos o eliminarlos?

  10. ¿Los objetos inanimados (cosas), pueden albergar demonios o espíritus inmundos que debemos reprender o sacar?

  11. ¿Es lícito transmitir el Espíritu Santo a la congregación a través de soplidos por el micrófono?

  12. ¿Qué personas pueden “soplar” el Espíritu Santo en otras?

  13. ¿Qué personas están en autoridad para usar los poderes del Espíritu Santo?

  14. ¿Cuáles son los requisitos que deben cumplir los ministradores para ejercer la función de ministrar?

  15. ¿Cuándo se despliega el poder del Espíritu Santo con prodigios y milagros?

  16. ¿Qué es la santidad?

  17. ¿Qué es la integridad?

  18. ¿Qué es la consagración?

  19. ¿Qué es la guerra espiritual?

  20. ¿Cuál es el campo de batalla de la guerra espiritual?

  21. ¿Podemos atar a Satanás o a sus demonios en la guerra espiritual?

  22. ¿Cuánto tiempo se mantiene atado Satanás o sus demonios?

  23. ¿Puede un creyente heredar los demonios de sus antecesores?

  24. ¿Puede la participación personal basada en el ocultismo dejar a un creyente abierto a la invasión demoníaca?

  25. ¿Pueden ser transferidos los demonios a un cristiano, por la influencia de alguien que ya estaba demonizado?

  26. ¿Cuál debe ser la actitud correcta de un guerrero espiritual?

  27. ¿Qué significa “ser botado” (tumbado) por el Espíritu Santo?

  28. ¿Qué consecuencias trae la experiencia de “ser botado” (tumbado) por el Espíritu Santo?

  29. ¿Qué beneficios trae la experiencia de “ser botado” (tumbado) por el Espíritu Santo?

  30. ¿Por qué usted dijo, en el culto del jueves 13 de octubre de 2005, lo mismo que dije yo respecto a las personas que hacen uso y mal uso (vicio) de las caídas (tumbadas) y continúa usted en el púlpito?

  31. ¿Por qué el pastor Fernando Caro, después que aclaró el vicio de las caídas (tumbadas), en la iglesia madre y en la misión, no ha sido bajado del púlpito?

  32. ¿Cuál es rol del pastor en la iglesia?

  33. ¿Cuál es el rol del evangelista en la iglesia?

  34. ¿Cuál es el rol del maestro en la iglesia?

  35. ¿Cuál es el rol del diácono en la iglesia?

  36. ¿Cuál es el rol del anciano en la iglesia?

  37. ¿Cuál es el rol del creyente en la iglesia?

  38. ¿Qué significa ser “oveja”?

  39. ¿Cuánto tiempo un creyente es o debe ser “oveja”?

  40. ¿Qué significa “la letra mata”?

  41. ¿En que se diferencia un verdadero creyente de uno que no lo es?

  42. ¿Debemos gritar a Dios cuando oramos?

  43. ¿Cómo debemos ser y actuar para poner al Espíritu Santo a nuestro servicio?

  44. ¿Cuál es la forma en que Dios se dirige al creyente en esta época?

  45. ¿Podemos cuestionar las palabras y las acciones del pastor de la congregación?

  46. ¿Podemos declarar los errores de un pastor?

  47. ¿Qué debemos hacer para tener la capacidad de realizar milagros y prodigios?

  48. ¿Cuál debe ser la actitud diaria de un creyente?

  49. ¿Cuáles son las tareas diarias que Dios les encargó a los creyentes?

  50. ¿Cuál es la actitud de un creyente ante las doctrina falsas?

  51. ¿Cuál es la actitud que debe tener un creyente ante un falso profeta?

  52. ¿Cómo debemos referirnos a los “líderes” espirituales de sectas falsas?

  53. ¿Cómo debemos referirnos al “líder” de la iglesia católica?

  54. ¿Debemos luchar por defender nuestra doctrina o ser tolerantes y aceptar (respetar) todas las otras?

  55. ¿Qué se debemos hacer para tener fe en Dios?

  56. ¿Cuántos días debemos trabajar en la obra?

  57. ¿Deben descansar o tomar vacaciones los cristianos verdaderos?

  58. ¿Es lícito sacar un texto fuera del contexto en el que fue escrito, para tratar de “explicar” una verdad bíblica?

  59. ¿Podemos estar en desacuerdo con parte de las cosas nuevas que están sucediendo al amparo de la Visión de Dios que usted ha traído?

  60. ¿Qué sucedería, en ese caso, con los que no estemos convencidos con esa parte de las cosas nuevas que están sucediendo al amparo de la Visión que usted ha traído?

  61. ¿Debemos aceptar a “ojos cerrados”, “oídos cerrados” y “boca cerrada” todo lo que diga o avale un pastor?

  62. ¿Por qué el Apóstol Pablo (en Efesios 6:17) hace mención de una espada denominada MACHAIRA, mientras que el Apóstol Juan (en Apocalipsis 1:16) se refiere a una espada denominada RHOMPHAIA?

  63. ¿Existe algún significado para esta diferencia siendo que, en ambos casos, en la Biblia versión Reina Valera 1960 (español) se usa la palabra ESPADA?

  64. ¿Cuál es la característica principal que debe identificar a los cristianos?

  65. ¿Cuál es la característica principal que debe identificar a los discípulos?

  66. ¿Por qué, en el Directorio de la Iglesia, hay personas que no están consagradas a Dios y dan la impresión de estar consagradas a si mismas?...¿Inmaduros espirituales? ...¿Inocentes ignorantes de la Palabra? ...¿Prevaricadores?

  67. ¿Qué significa “estar unánimes”?

  68. ¿Por qué, algunas personas creen que “estar unánimes” significa que todos deben imitar las mismas formas (moverse igual, doblarse igual, gritar igual, postrarse igual que el “líder” de turno) antes que obedecer las mismas instrucciones que Dios nos entregó  a todos en su Palabra?

  69. ¿Por qué se usa la palabra “líder” siendo que no existe en la Biblia ninguna referencia a ella?

  70. ¿Por qué no se cambia el concepto de “líder” por el concepto de siervo?

  71. ¿En que se mide el nivel de aporte económico que le corresponde a un pastor, a un misionero, a un evangelista, a un ministro de alabanza o a cualquier otro ministerio remunerado?

  72. ¿Cuál es su opinión respecto de esta nueva “práctica de moda” que se está dando en la Comunidad Cristiana, de tirarse al suelo y “nadar” gritando en “lenguas”?

 Como se ve, algunas de las preguntas de Anderson parecen sencillas de contestar. Cualquier otro pastor honesto y que sigue la Verdad de Jesucristo (que los hay en cantidades enormes) daría respuesta con la mano en la cintura….No así en esta congregación a la que Anderson pertenece…. De las preguntas hechas por el autor, se habla a diario en su iglesia (“estar unánimes”, por ejemplo), pero nadie define qué significa eso…O sí, sí se define, pero totalmente fuera del contexto bíblico. Así, las cosas y los términos   sólo se imponen como elementos del culto ‘dichos’ desde el púlpito; y se imponen y dicen  con fines no muy explicables tampoco. Hay otras de estas prácticas que definitivamente caen dentro de las diversas nuevas y aberrantes manifestaciones de cultos y sectas (“nadar” y hablar en ‘lenguas’, por ejemplo), y a las que líderes ignorantes les han dado el nombre de doctrina o ‘revelaciones’ de algún dios…

 El blindaje de las verdades

 ¿Por qué algunos creyentes se ven impelidos a entrarle al mercado de la mentira, el fingimiento, la imitación y el fraude, y se dejan llevar por la psicosis general  practicada por quienes secuestran la Verdad de Jesucristo? ¿Por qué dicen sí a lo que no, y luego, no conformes con ese fingimiento, se dedican a propagar entre los otros verdades a medias o mentiras francamente abiertas con respecto a milagros que jamás ocurrieron?

 Este tipo de conducta no se diferencia en nada a aquella persona que dice haber presenciado la aparición de una virgen o el rostro de Cristo en una pared húmeda de su cocina: la persona afirma, dice que la imagen se parece a la del ‘señor’;  convence a los vecinos…Y al cabo de unas horas ya se ha erigido un altar a la tan mencionada aparición. Algunos creyentes que se dice cristianos, se espantan y llaman  fanatismo a estas acciones…Algunos no alcanzan a ver que están cortados con la misma tijera que aquellos de quienes se mofan.

 Luego está el hecho de que una enorme cantidad de ‘milagros’ y ‘sanidades’ que se dan en carpas, teatros y templos que así lo pregonan, son sabidas sólo en los interiores, y avaladas por líderes cuyas afirmaciones y ‘testimonio’ son invulnerables  a cualquier análisis serio que confirme lo que se dice ocurrió como 'milagro'. Se parecen a los fanáticos de los ovnis, quienes para blindar sus convicciones, siempre presentan fotos borrosas o videos en donde no se sabe si lo observado es efectivamente una máquina con todas sus partes que, además, muestran evidencia de ser tecnología sumamente avanzada. De igual forma, algunos curanderos carismáticos presentan casos y cosas similares; se muestran cautos y a la defensiva y se oponen a cualquier escrutinio sobre el dicho de sus pretendidos milagros.  Cuando, por azar, se consigue que se sometan a la evidencia de lo que afirman, lo dejan entrar a uno al garaje y salen con el cuento del dragón invisible y que vuela (Vea aquí ese capítulo). La ‘verdad’ de los milagros sólo funciona en el interior de las carpas, por razones de las personas mismas que así lo declaran.

La cadena masiva de milagros 

¿Por qué la gente inventa historias de milagros que realmente no son tales? No hablamos sólo de lo que sucede en templos que se dicen cristianos-evangélicos, sino en lo general: el feng-shui, medicamentos milagrosos, el Cristo Negro, la virgen que hace maravillas, las velas de la prosperidad o tendidos de sal para quitar la mala suerte (entre unas diez mil más de objetos o acciones milagrosas que la gente sigue). ¿Qué diferencia existe entre que esto suceda en uno que se llame ‘centro de fe cristiano’ o acontezca en  el otro cúmulo de patrañas: en ambos casos la gente se ve impulsada a mentir y luego a decir a otras personas  que el ‘remedio’ sí, de verdad es milagroso.

 Existen varias razones por los que la gente inventa historias de milagros:

1) Para simplemente romper la rutina de sus vidas aburridas;

2) Para conseguir la atención de las demás personas. El ser objeto de atención es un beneficio psicológico que acarrea auto-respeto, sentido de superioridad, una conducta ‘cristiana’ certificada (si ocurre el milagro es que debo estar bien con Dios), alegría momentánea, satisfacción del ego.

3) Por un sentido equívoco de fidelidad. El no querer aparecer como falto de fe cuando el que ejerce el milagro le dice que ‘se declare’ sano (u otra suerte de remedio); no defraudar al grupo, o bien quedar bien con el pastor o líder que ora por esa sanidad.

 Estos tres factores (hay más, claro) colaboran al estado mental de la persona: tanto anda diciendo que ocurrió un milagro con ella, que llega a creerlo: se dice que sí es posible que su persona llegue a ser instrumento de algún hecho trascendental. Entonces –sin más evidencia que la de su propia palabra y cobijada por un techo decorado de evangélico--, la persona comienza a promulgar ‘su milagro’ a otros…que se lo creen. Así se forma la cadena: unos a otros comienzan a creerse en sus experiencias sin contenido (falsas); y los que faltan de ‘milagro’ (o ser ‘tocados’ por el espíritu cayéndose de espaldas, por ejemplo), se dicen a sí mismos:  “¿Y yo Por qué no?… Y le entran al círculo vicioso de milagros que jamás ocurren. Al rato, ya no sólo es una persona, ni dos, sino que se comienza a divulgar que en esa iglesia ‘están ocurriendo milagros a diario’. Este hecho va a servir para reforzar con creces la personalidad engañosa de quien, dice, sana: sea el pastor, un ‘apóstol’, ‘ángel’ o ‘profeta’. Lo  veremos enseguida.

Un dedo pulgar en una lata de Coca-Cola

Todo lo ocurrido arriba se parece al hombre que un día declara haber hallado un dedo pulgar dentro de una lata de Coca-Cola que bebía. (en mi país el asunto ha sucedido no una sino varias veces). En realidad, este individuo que declara tal cosa lo que desea es notoriedad y atención. Así que va al periódico y divulga la noticia del horrible hallazgo. La nota aparece al día siguiente –y aunque nadie sabe cómo es que pudo suceder lo del dedo en la Coca—la epidemia se inicia: aquí y allá comienzan a aparecer más dedos en latas de Coca-Cola…En lugares pequeños y grandes y por personas de distintas clases sociales. Los periódicos locales de llenan de cientos de denuncias. Entonces la empresa toma cartas en el asunto.

El problema es que cuando el investigador de este consorcio refresquero trata de verificar los hechos, nadie (comenzando por el primer demandante) puede probar lo que afirma. En primer lugar existe la duda de si no el mismo afectado metió el dedo en la lata…pero esto cae por su propio peso, porque el dedo que muestra ¡es más grueso que la abertura por donde se bebe la soda!...El dedo no pudo haber cabido en ese hoyo. Peor. Cuando el investigador va con otros quejosos ¡el dedo no aparece!...Aunque éstos se defienden diciendo que cómo es posible que no les crean si ya en otro lado apareció un dedo dentro de la lata. Lo único que se muestra como evidencia son latas ¡vacías! del refresco…de las que hay miles en tiendas y supermercados.  La compañía comprueba que el 99.9% de los quejosos son imitadores y que el único y primero de ellos no tiene evidencia alguno que avale su querella.  Lo único que deseaba esta víctima era aparecer en los diarios, adquirir notoriedad y ser considerada como víctima de una empresa tan poderosa como la Coca-Cola.

 

Esta cadena de quejosos coca-coleros no es muy distinta a las que se  hacen en los teatros y carpas carismático-pentecostales. Basta que alguien (así sea un pagano que ni la doctrina conoce) se levante diciendo que antes no oía y ahora oye, para que otros traten de imitar y asegurar que (¿por qué nomás ese pagano?) a ellos (más fieles porque asisten todos los domingos y dan sus diezmos) también les ha ocurrido algo semejante (sanidad, revelación, lenguas imprevistas, apariciones, enriquecimiento, etc.). La punta de la cadena se halla, sin embargo, en quien más interés tiene que se unan eslabones perniciosos: el líder o pastor que domina a la iglesia. Él es el primero en avalar el ‘milagro’ y forzar las cosas para que el personaje pase a dar ‘testimonio’ de lo ocurrido…Siempre, claro, porque el hombre-de-dios lo tocó o le hizo algún pase mágico que obró la maravilla. Si alguien va en busca de la Verdad, encuentra lo lógico: el dedo es más grande que el hoyo de la lata de Coca-Cola, alguien puso el dedo allí, o simplemente el dedo no aparece por ninguna parte…En tanto nadie investigue, la cadena se hace cada vez más inmensa en demanda de señales y maravillas…Si alguien se atreve a llegar al fondo de la lata, se da cuenta que ésta se halla vacía: se han bebido todo el líquido a pesar de tener un dedo pulgar humano adentro.

 

Equivocación concedida

 

Pero a lo mejor me he equivocado al comparar a uno y otro de estos acontecimientos. Porque real y lamentablemente la cosa no es tan igual. El defraudador e imitadores del dedo en la lata de Coca-Cola corren el riesgo legal de ser puestos en la cárcel por fraude y difamación a la empresa refresquera. Lo más importante resulta ser que ninguno de los involucrados en lo de la lata fueron coaccionados o presionados a hacer lo que hicieron: nadie los manipuló ni avaló su conducta, la celebró y promovió una serie de mentiras para beneficio personal.

 

En el caso de milagros fraudulentos que se dan entre ‘cristisnos’ no se tiene esa misma condición. Dentro de los teatros y carpas emocionales del carisma, sí se puede mentir, imitar, fingir acerca de un milagro, y, en vez de ser sancionados (así sea por el cuaderno disciplinario de la misma congregación) la mentira se celebra, se alaba, se divulga como cierta y se invita a otros a que hagan lo mismo. El hecho más vergonzoso radica en esto: que sin buscar evidencia del hecho y probar si el pulgar cabe en el hoyo de la lata (o si acaso éste existe), el líder (pastor, obispo o como se llame) alienta a que se dé ‘testimonio’ de lo no comprobado: se privilegia entonces el clamor humano incierto por sobre la Verdad del Evangelio de Jesucristo.

La repercusión

 En un proceso psicológico (incluso de psicología cristiana) toda esta serie de ‘testimonios’ repercute también de manera incisiva en quien los promueve. Si en las iglesias de hoy hay tantos que se ‘levantan’ como milagreros y sanadores, es por el mismo fenómeno de la imitación. Al principio, el agorero no está muy seguro de ser objeto de prácticas sobrenaturales. Duda de ser un ‘elegido’ pues todo lo que tiene es lo que ha oído hablar de otros y un supuesto ‘pase de manto’ (según ellos como Elías a Eliseo) que algún otro agorero le concedió. Aún así, pronto le cae el primer ‘sanado’. El ‘ungido’ sienta entonces un precedente (ya se dijo, mentiroso). Conforme  la cadena va creciendo, el curandero se va convenciendo cada vez más que sí, si tiene ‘facultades milagrosas’ para ‘sanar’ a otros…De ahí ya nadie lo va a detener; su mente llega a estar persuadida de que ya nadie será capaz de descubrir el engaño ¿Cómo? si unos a otros (por lo menos debajo de su carpa) se cubren las espaldas. Ahora lo único que tiene que hacer este líder es cuidarse que alguien (que sí entiende de la sana doctrina) vaya a cuestionar sus métodos y procedimientos totalmente inconexos de lo que es la Palabra de Dios: si alguien se atreve a cuestionarlo, lo lleva al garaje del dragón o le enseña una lata de Coca-Cola vacía.

  

La Verdad Secuestrada

 

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