Espada & Mortero
Tácticas del Falso Avivamiento
Ignacio García
Introducción
¿Cómo es que se entremete la doctrina del "avivamiento" en iglesias sanas? ¿Cómo una iglesia que ha guardado los mandamientos bíblicos, las enseñanzas de la Reforma, los rudimentos del Evangelio y las doctrinas de la Gracia, se halla inmersa de pronto en la gritería y los manoteos? Personalmente he presenciado cómo una iglesia sana se ve de pronto invadida por "señales de los últimos tiempos", y abandona la enseñanza sólida de la Biblia, la exhortación de una vida santa y de culto racional, por una de gritos, exaltaciones incoherentes, emoción, sensiblería... y más emoción. ¿Cómo sucede esto?
Antes de contestar a esta
pregunta, debo aclarar que el Avivamiento Espiritual es bíblico (como lo son
las lenguas), sólo que como toda doctrina bíblica, se tuerce y manipula hasta
llevarla a las fronteras de la herejía. Dios ciertamente aprueba un
avivamiento
en cada miembro de su iglesia, y en la iglesia como cuerpo local y universal
de Él, pero es Dios quien ha establecido las formas de esta restauración, no
los hombres.
Los
factores
Existen algunos factores que colaboran estrechamente a que las iglesias sean engañadas a través de las tácticas del falso avivamiento:
Factor externo interno
Aquí existen tres causas
íntimamente ligadas y se llaman Educación Cristiana, Modo de adoración y
Crecimiento numérico de la congregación. Aunque existen otros más, me limitaré
a comentar aquí estos tres, así sea de manera breve:
Educación Cristiana.
La iglesia ha dejado de hacer énfasis en la lectura de la Biblia en sus miembros. La escuela dominical, punto fundamental de la enseñanza bíblica, ha o está a punto de desaparecer debido a falta de maestros, desgano u otras actividades alternas. Si existían células de estudio, comienzan a cerrarse porque se percibe una nueva "visión" para la iglesia, etc.
Un breve examen a los miembros, acerca de doctrinas bíblicas básicas (quién es Dios, quién es Jesús, la Trinidad, la salvación, etc.) arroja una calificación debajo de lo aceptable. Se da lo que alguien, en tono de broma, decía "Yo sé que no lees tu Biblia cuando crees que puedes encontrar allí el nombre de Mel Gibson…"
Modo de Adoración.
Existe también la iglesia que sí estudia la Biblia pero siente que falta algo o mucho de emoción en sus actividades: cuando cantan, nadie palmea; si oran, lo hacen muy ceremoniosamente; la predicación es aburrida… En general, se trata de una iglesia a la que los demás llaman "muerta" espiritualmente, porque no manifiesta externamente el gozo del Señor.
Esta falta de experiencias emocionales, se convierte en un factor primordial para demandar, por parte de los creyentes, nuevas experiencias religiosas; aun cuando se diga bíblica la iglesia (y lo sea) siempre habrá esa búsqueda, válida por cierto, de expresar con sentimientos y emociones, la adoración a Dios.
Crecimiento numérico de la congregación
Pero, supongamos que la iglesia es balanceada en su enseñanza y adoración; aún existe otro factor que, si no se aquilata debidamente, puede ser sumamente peligroso. Se trata de esas congregaciones que no pasan de 50, 100 miembros (o menos), que de pronto tienen la visión de crecer. En este caso, existen tres causas probables de por qué se quiere ese crecimiento:
Porque es una cuota que alguna junta de la iglesia (local o nacional) ha impuesto al pastor.
La iglesia desea competir en crecimiento con otras. Se piensa (equivocadamente, por cierto) que una iglesia de pocos miembros no atrae a nuevos, ya que éstos a su vez desconfían de las iglesias pequeñas: "Por algo no viene la gente aquí…", piensan unos que dicen los otros.
Por el natural sentido cristiano de compartir con otros el evangelio y ayudarles en su crecimiento espiritual.
Los incisos 1 y 2 son los peligrosos. Muchos ministerios alrededor del
mundo han caído ante la seducción de tener más (muchos más) miembros en su
iglesia. Por alguna equivocada razón, el avivamiento espiritual ha sido
concebido como sinónimo de "más gente". La fórmula AVIVAMIENTO = MAS MIEMBROS
es realmente seductora: más ofrendas, prestigio, cumplimiento de objetivos,
además de la idea de que se está trabajando para Dios, lo que trae como
resultado una conciencia de "estar a mano" con Él; cómo si Dios necesitara de
nosotros…
Preparándose para el “avivamiento”
Así, los miembros de la iglesia, se preparan para el avivamiento. Según
encuestas hechas sobre el tema, el pastor suele ser el último casi
siempre en aceptar este tipo de "compromisos", sobre todo porque es quien con
mayor amplitud percibe los peligros… Pero no siempre el pastor tiene la última
palabra en la iglesia. En fin, que se ora y ayuna pidiendo a Dios dirección.
Otra vez, si la iglesia sólo espera emoción, emoción tendrá. No es que Dios no desee contestar a esas oraciones con un avivamiento genuino; lo que pasa es que en realidad, la iglesia ha tenido las directrices para este avivamiento todos los domingos en las manos, pero no se las han examinado por pura flojera espiritual. Orar por un avivamiento sin tomar en cuenta lo que Dios habla a través de su Palabra, es como ir al médico y decirle: "Doctor, por favor ayúdeme a respirar con su nariz…".
Ahora bien, si la iglesia aún conserva rastros de memoria acerca de sus orígenes bíblicos, se preparará para el tal avivamiento a la manera en como lo hizo el rey Josías (2 Reyes 23 y 24) cuando comprometió al pueblo a regresar a las Escrituras, y hubo entonces un gran avivamiento en el Pueblo de Dios. Si ya no conserva esa enseñanza y esa memoria, y a la gente de adentro de la iglesia le gana la emoción, y cambia lo externo por lo interno; o se siente presionada porque "qué va a decir la gente que casi no tenemos nuevos miembros"; o le gana al líder o pastor la idea de tener una iglesia que "llene estadios" y más almas se acerquen a Dios ¾-si ocurre esto último, entonces se está listo para ser llevados por las tácticas del falso avivamiento espiritual… que funciona así:
Factor externo
La gran demanda que ha
tenido la clase de avivamiento espiritual en el que se incluyen
manifestaciones externas que van desde la risa santa hasta el hablar
incoherente de las lenguas, y creencias cuyo abanico se desplaza desde la
guerra espiritual hasta las líneas de iniquidad, es enorme. En el sur de los
Estados Unidos de América su crecimiento es explosivo, en América Latina
geométrico. Paradójicamente el engaño es doble: se cree que porque hay muchos
que desean ese avivamiento, entonces la doctrina es verdadera: el mismo
crecimiento de adeptos sirve para validar lo "verdadero" de la doctrina: si
muchos creen es que debe ser verdadera… Lo que equivale a decir, en todo caso,
que el Islam debe estar viviendo unción del Espíritu Santo porque son
muchísimos los adeptos que tiene... Pero mejor pasemos a ver la táctica en
cuestión.
El extraño visitante
Si la iglesia deseosa de avivamiento no voltea a sí misma y a las Escrituras, puede entonces estar listas para ser embaucada. Normalmente, estas iglesias aceptan (o invitan) que "profetas acreditados" de otros ministerios que "sí han tenido éxito en crecer sus iglesias" vengan a "enseñar" acerca de "grandes impactos en la iglesia" de hoy.
En este punto, y ya apersonados cualquier domingo en la iglesia invitante, el "profeta" comenzará con una descarga letal que incluye una o dos citas bíblicas y una carga mucho mayor de su inventario personal: cosas como que en los "últimos días" el Señor ha restaurado en la iglesia el ministerio constituido por cinco ministerios: apóstoles, profetas, pastores, maestros y evangelistas. Se invita entonces a que esa iglesia local haga lo mismo.
Quien conozca bien su Biblia y haya sido debidamente adoctrinado en la Palabra, sabrá que esto es puro bluff del tal "profeta": en toda iglesia local que se diga cuerpo de Cristo, existen estos ministerios y dones: no porque la iglesia lo quiera, sino porque es así como el Espíritu Santo lo ha ordenado e impuesto. Hablar de que esos ministerios deben ser "restaurados" puede ser válido si los poseedores de ellos duermen. Sin embargo, el que la iglesia local acepte este hecho (al parecer normal y bíblico) sin la debida preparación espiritual, es el pivote sobre el cual va a saltar el resto de las aberraciones doctrinales.
Vehementemente el auto-nombrado "profeta" insistirá y desafiará a instaurar en
la iglesia esos ministerios. De verdad dan pena las
congregaciones que aceptan esto. De aquí en adelante sigue el circo: de
acuerdo a los “profetas” invitados la llegada, restauración, de profetas y
apóstoles en las iglesias van a conducir al avivamiento final y más grande de
esa iglesia y del mundo. Y viene lo mejor: sí, hay que restaurar esos
ministerios, pero…Dios le ha "revelado" a ese "profeta" visitante que él
es el "profeta" elegido para hacer la tarea, y que esta iglesia en
especial ha sido gloriosamente escogida por el Señor para recibir grandes
revelaciones de parte del mismo "profeta". Una invitación a que miembros
escogidos de esa iglesia participen en un seminario, sirve como manzana de la
discordia.
La aceptación a ciegas
El show de la primera visita termina en eso. Así que la iglesia visitada llama a junta y se decide si aceptan o no la "tremenda" y "súper-bendecida" oportunidad de enviar a algunos miembros calificados a una conferencia nacional (o algo semejante) que la iglesia “madre” de aquel "profeta" realizará en ´X´ estado de su país. Si la moción es aprobada, se eligen a miembros de la iglesia "elegidos y comisionados por Dios" para asistir a la tal convención.
Ya desde aquí se ve una confianza mayor en el discernimiento de profetas advenedizos que en los de la propia iglesia, y mucha más confianza en lo que hará una convención de "avivamiento espiritual", que fe y convicción en la obra que el Espíritu Santo hace con cada persona en su propia iglesia local. Pobres.
Si una iglesia se atrevió a dar el paso anterior, sin discernir si es bíblico o no el llamado de cualquiera que se dice profeta, entonces está en camino para dar el siguiente paso hacia el abismo. Porque la mentira cuando se practica es como el salto en un paracaídas: una vez que se saltan dos, tres veces, mayor es la confianza que se crea en el parachute. Así es el engaño: si uno cree el primero, el segundo creará más "confianza" hasta que, en el caso de los cristinos, pierdan toda perspectiva de lo que es bíblico o no.
El otro
paso hacia el engaño
Una vez fuera de su iglesia y con poco o nula percepción de la Escritura, los hermanos enviados son presa fácil de lobos rapaces. Ya instalados en la famosa convención (por la que, of course, han tenido que desembolsar una buena cantidad de dinero), sucumben ante un hecho que psicológicamente ha sido comprobado: una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad. Otra constancia psicológica es ésta: "Ya que estás ahí, todo lo que se diga será verdad… hasta donde tú quieres que lo sea"… Los "profetas" falsos están más que preparados para que no te les vayas pensando en la segunda opción. Para ello acuden a un recurso malévolo: comenzar a decir que ahí hay alguien que está enfermo, necesita sanidad; otro que tiene un grave problema económico… Todos se sorprenden: uno es tan ególatra que cree que se refieren a él, y que están "profetizando" (adivinando) su situación personal. Para que el circo sea de cinco estrellas, se llaman a algunas personas al frente y les "profetizan" nimiedades; curiosamente las "profecías" siempre tratan del futuro vago e incierto, jamás al pasado comprobable de la víctima. El impacto de esto en el creyente mal preparado es tan fuerte que no tiene otra opción más que creer al "vidente" de Dios. En este punto, jamás se detiene para analizar si todo lo sucedido es bíblico: sólo cree que es bíblico porque el que habla tiene una Biblia en la mano… Lamentable de verdad.
Uno de estos hermanos que fueron engatusados (aunque luego recobró la
cordura), de apellido Stipe, cuenta:
"Nuestro escepticismo, apenas asomó por encima de la superficie de nuestra conciencia y luego desapareció por completo en la reunión, cuando uno de los profetas nos individualizó y procedió a revelar en detalle los secretos de nuestras vidas. Ahora ellos realmente tenían nuestra atención".
Quienes asistieron a la convención regresan a su iglesia llenos de… Emoción
Santa. En el "programa" de la convención existió de todo, menos un análisis
serio de la perspectiva histórica y confiable de Jesucristo. Se danzó, bailó,
habló en lenguas, gruñeron, rieron, todo un aparato dirigido a la catarsis
personal que provoca euforia y el vago sentimiento de que, ahora sí, el
Espíritu Santo se le ha manifestado al creyente.
Que conste: no dudo ni por un momento que estas emociones, éxtasis y gozo
indecible no sean parte de mi comunión con el Espíritu y que se dan
verdaderamente en algunos de nosotros; digo que el Espíritu Santo es
sabiamente equilibrado y no da una cosa sin la otra, ni se manifiesta tampoco
allí donde abiertamente se tuerce Su Palabra.
Tal vez poco se ha resaltado el hecho de, porqué si la enseñanza de ellos es tan vagamente o definitivamente anti-bíblica, aun cristianos maduros les creen. Los falsos profetas tiene tres recursos psicológicamente poderosos para lograr el éxito:
La vergüenza espiritual con la que cargan al creyente a quien hacen creer que si rechaza estas manifestaciones "sobre-naturales", se está avergonzando de Cristo o dudando del poder de Dios. Por otro lado, utilizan frases de carácter impotente hacia el creyente: “No pongas límites a las manifestaciones del Espíritu Santo”…Eso está bien, siempre que esos límites que son míos y no del Espíritu Santo, estén dentro de un cuadro totalmente bíblico.
Permisividad: esta práctica de los falsos profetas dice, muy simplemente: "Lo que la Biblia no prohíbe, lo acepta siempre y cuando sea para glorificar a Dios" … Pero ¿si no conocemos la Biblia cómo sabemos que sí y que no lo glorifica a Él?
Pocos se dan cuenta que estas experiencias místicas tienen un origen católico romano. Al serlo, la experiencia y la tradición ocupan un lugar igual al de la revelación de las Escrituras. Por ejemplo, la infalibilidad del Papa no es bíblica, es cuestión de dogma y tradición; en este caso éstas últimas sobre-pasan a la autoridad bíblica. Lo mismo sucede con la ascensión de María, la existencia del purgatorio y el bautismo de los bebés. Entre estos dogmas de fe católicos y la risa santa, la liberación, las maldiciones generacionales, las limpias de casa, la "unción" de profetas y demás aberraciones carismatico-pentecostales, no existe ninguna diferencia que las separe. Si usted advierte a uno de esos creyentes (aun con buenos cimientos bíblicos) que la doctrina está torcida, no les importa: en su mente se ha inyectado la idea de que práctica, tradición y dogma es igual a fe en la Biblia; en otras palabras: el católico romano cree por lo que dice el Papa… ¿Qué de malo y raro tiene creerle entonces a un profeta con Biblia en mano?
El alegre retorno a casa
Ya en casa, los asistentes a aquel congreso cuentan a los miembros de su iglesia sus experiencias. La mentira de una doctrina está hecha de nudos que se van atando uno tras otro. El extremo de esa cuerda la tienen los falsos profetas, y cada creyente hace uno de esos nudos a lo largo de la cuerda. Estos nudos se van haciendo más grandes (más mentiras) a medida que se alejan del extremo. Si ya de por sí la experiencia de la convención resultó anti-bíblica, imagine cómo lo será la experiencia de quienes la cuentan. Porque éstos agregan más material anti-bíblico al asunto: el patrón de la permisividad, así como el dogma de fe católico da cabida a cualquier cosa. Si la persona que asistió a la convención fue "preparada" para dar algún curso en su iglesia… Ya podemos imaginar por dónde irá la enseñanza… ¿Y la Biblia? Ha sido sustituida por "lecciones" en hojas sueltas, libros de algunos de los profetas, cintas grabadas y hasta video-clips con poses de los famosos videntes.
Cómo se afina la “obra”
Apenas unos días de permanencia en casa, los profetas comienzan a llamar por teléfono a los pastores y hermanos que acudieron a la convención, con palabras que, dicen, provienen "directamente de Dios", y que tratan sobre los “nuevos” rumbos que habrán de tomar los ministerios de la iglesia en cuestión. Uno de caminos novedosos usados por los falsos profetas, es imponer también como profetas en esa iglesia a gente que, han detectado, es más sugestionable que otros a sus doctrinas; o por lo menos, ha mostrado más tendencia, más emoción y menos inteligencia, y que los profetas llaman, no sin cierta zalamería y falsa alabanza: "obediencia".
Aquí es donde inicia el mayor peligro: los nudos se ajustan y alargan. El
próximo paso será hablar a la iglesia y decir que "Dios ha revelado" a alguno
de los profetas locales, y ahora también a alguno de los hermanos de la
misma iglesia, que deben haber algunos cambios de personal y ajustes en
políticas y prácticas de la congregación, pues éstas ya no se ajustan al
“nuevo llamado” que tiene la iglesia; para esto, se les solicita una nueva
visita de aquellos profetas primeros.
Nuevamente instalados en la iglesia local ¾esta vez con más poder de decisión y manejo en las cosas¾ los susodichos profetas llaman a un servicio de "unción especial". Es el momento de “ungir” a individuos para ministerios de sanidad y apostólicas; allí, se sueltan el pelo con un sinnúmero de predicciones, instrucciones y consejos. Se les promete, por ejemplo, a los músicos y laicos de la iglesia un nivel de estrellas si permanecen fieles al plano profético que se abre ante su ministerio. Antes de partir, dejan encomiendas a "contactos" que ya les creen, para que avisen de miembros posibles que pudieran rechazar la nueva doctrina o que se muestren reacios al cambio; esto, por supuesto, incluye al pastor de la iglesia.
Las purgas stalinianas
Entonces inicia la purga staliniana. Por alguna razón, y porque los creyentes se hallan vacíos de todo conocimiento bíblico, en un instante los falsos profetas ya tienen bajo control la vida espiritual de esa iglesia: permisividad, emoción, frenesí y dogma de fe, han hecho polvo la mente y el espíritu de los más débiles de la iglesia, y éstos se han convertido ahora en aliados de los maestros de la emoción y la sensiblería. Cinco de los siete hermanos (es sólo un ejemplo) que asistieron a la convención (por lo demás, los más influyentes en la iglesia) se han adherido a esta nueva doctrina en tan sólo tres, cuatro meses. Se han encargado además de influenciar a más de los miembros y formado una conciencia perniciosa dentro de la iglesia: una conciencia que les hace creer (sin tener un solo argumento bíblico válido en la mano) que esta "otra" verdad, "sí es la verdadera verdad".
Pero ¿Qué pasa con los que se oponen? Quienes comienzan manifestar preocupación e inquietud, ¾pues han visto a personas desarraigar a sus familias y viajar grandes distancias a la "tierra de su unción", fracasar y luego culpar a Dios¾ comienzan a ser señalados. Lo peor. Si a un pastor y otros líderes se les ocurre oponerse a la "manifestación" del Espíritu Santo, se les dice que obran y hablan así porque no están "ungidos", "resisten al profeta", tienen un "espíritu de engaño". Entonces, se les somete a un proceso maquiavélico de acusaciones falsas, se les condena a través del sueño o la profecía de uno de sus miembros (ahora ya también convertido en profeta ungido); así, hasta que se les despide o separa injustamente. Aquí, el engaño cumple con el más atroz de sus propósitos: un simple sueño, una falsa "revelación", son capaces de remover lo que le impide avanzar: prueba irrefutable de la blasfemia a tiro de piedra.
Como esta "nueva" iglesia no puede darse el lujo de despedir a tanta gente, y como tarde o temprano alguien va a notar lo falso del asunto, a los líderes "ungidos" y pastores se les pide crean a lo que los falsos profetas llaman FE AL AZAR, la que pronto se hace más popular que las mismas Escrituras. Esta fe al "azar" es traducida así por los "profetas del avivamiento": "No hay que podar el arbusto hasta que haya tenido oportunidad de crecer". Cuando los líderes de una iglesia infestada de estos profetas tiene que decidir por dejarlos o echarlos de allí, ya para entonces han sido introyectados con esta idea de la fe al azar: se auto-aplican la enseñanza y, la duda o la firmeza, son traducidas a su vez como : "Esperemos y veamos que sale de esto"… Los responsables del cuidado espiritual de la iglesia ponen a un lado sus tijeras de podar, y dejan que los "profetas" continúen obrando con total impunidad.
La debacle
Después de esta indecisión costosísima de no echar de sus iglesias a los falsos profetas, ya poco hay que hacer. Con el tiempo (un año o menos) , cientos de miembro de la iglesia reciben el "don" de la profecía y comienzan a ponerlo en práctica tanto entre líderes como con los feligreses. Comienzan entonces las prácticas bizarras. La gente comienza a llevar pequeñas libretas para anotar repletas de predicciones que les han dado los profetas y videntes. Acuden en masa a conferencias sobre profecía que han comenzado a surgir por todas partes; el grupo se abalanza con la esperanza de ser escogido para recibir más profecías y así poder engrosar las páginas de sus diarios. Aquellos en quienes se “identifican” ministerios de sanidad, dan cursos sobre fórmulas y métodos para hacer oraciones de sanidad, tales como encontrar "puntos calientes" en el cuerpo. La interpretación del significado de sensaciones físicas o "sacudidas" en el cuerpo de las personas por quienes se ora se convierte en una parte necesaria del "entrenamiento" para la sanidad. Los sueños y sus interpretaciones pronto pasan a ocupar el primer plano. A medida que las conferencias sobre profecía aumentan, se alienta a los devotos a tener lápiz y papel en sus mesas de noche para apuntar cada sueño cuando éste ocurre, para luego interpretarlo y encontrar el "mensaje de Dios" que contiene. La gente se transforma en seres que viven al borde de sus asientos, esperando el cumplimiento de las promesas grandiosas dadas a ellos en profecías... Todos esperan en vano
Un testimonio
El hermano
Stipe, narra el resto:
"Llega el día (después
de la intrusión de falsos profetas en una iglesia sana) que la "profecía del
día" se convierte en la fuente principal de dirección en la vida de esos
hombres y mujeres: una larga hilera de creyentes devastados comienza a
formarse afuera de las oficinas de consejería pastoral. Los jóvenes a quienes
se les había prometido el éxito y el estrellato mediante profecías recogen los
pedazos de sus esperanzas rotas, porque Dios aparentemente ha cambiado de
opinión sobre Sus promesas. Los líderes eran acosados por miembros de la
iglesia airados que habían recibido profecías acerca de los grandes
ministerios que podrían tener pero que habían sido frustrados por los líderes
de la iglesia local que no reconocían y "ayudaban" a sus "nuevas unciones".
Después de una dieta
constante de profecías, la gente se estaba transformando rápidamente en
analfabetos bíblicos, escogiendo un estilo de vida cristiana dependiente en
lugar de estudiar la Palabra de Dios. Muchos quedaron continuamente viviendo
de una "solución" profética a la siguiente, siempre en peligro de perder la
esperanza porque la voz de Dios era tan específica en su pronunciamiento y sin
embargo tan elusiva en su cumplimiento. Tener el número de teléfono de un
profeta era como tener una mina de guía preciosa. Los anotadores reemplazaron
a las Biblias como material de lectura preferido
durante los servicios de la iglesia. Algunos comenzaron a imitar los síntomas
de temblores y palpitaciones de los ojos que se les había dicho eran las
señales de que el Espíritu Santo se posaba sobre ellos. Esperaban que el
equipo ministerial reconocería las señales de Dios
y correría a sus lados, elevando las manos y orando:
"¡Más, Señor!" Temblores, risa, llanto y movimientos de los ojos siempre aseguraban que el feligrés atrajera la atención inmediata de los líderes y de sus semejantes. Un conferencista, que se dirigía a 8.000 personas, desalentó el uso de libros de referencia, comentarios y herramientas lingüísticas para la preparación de los sermones. En vez, se exhortó a los pastores a determinar sus mensajes dominicales escuchando a profecías durante largas caminatas con el Señor".
Remate
Alguien ha dicho
sabiamente: "Cuando tengas duda de lo que se está diciendo y haciendo, acude a
lo que ya se ha dicho y hecho". Esta sentencia se hace hoy más que nunca
urgente. La pregunta es ¿de verdad tenemos un gran avivamiento espiritual de
límites inimaginables o estamos frente a la más grande apostasía que jamás
haya habido sobre la tierra? Todo indica lo segundo. Lo indica no mi opinión o
la de otros que como yo perciben el gran peligro que se cierne sobre la
iglesia; lo indican las miles de Biblias
arrinconadas y llenas de telarañas a cambio del síndrome místico de nuestros
tiempos que se traduce en menos Dios, más emoción.
Claro, es mucho más fácil llenar una iglesia a la que se le inyecta una dosis semanal de experiencias místicas, catarsis personal y descarga emocional, que una a la que pacientemente se le discipula, lección tras lección a vivir una vida duradera en Cristo Jesús; es mil veces más fácil gritar dos horas arriba del púlpito, dándole vueltas a dos líneas de un pasaje bíblico, que emplear 10, 12 horas a la semana en orar y entregarse a la tarea de que Dios nos guíe, a través del estudio concienzudo, a un conocimiento más íntimo con Él, para luego transmitirlo a nuestros creyentes.
La incorporación de prácticas como dar vueltas alrededor del templo, gemir, reír, ladrar, echar demonios, hablar lenguas en desorden, romper "líneas de iniquidad" y salir a hacer la "guerra espiritual a las calles", más bien parecen actividades de una secta secreta que de una iglesia de Jesucristo. Pero eso es lo que les resulta a algunos líderes en números de crecimiento en sus congregaciones. Equivocadamente, algunos de esos líderes confunden el número de personas con lo que Dios quiere realmente. Muchos eligen cantidad en vez de calidad. No sé cuántos líderes de la iglesia, a sabiendas de que es totalmente anti-bíblico lo que hacen, lo ejecutan con la conciencia más o menos acallada a cambio de, esta vez sí, van a entregar buenas cuentas a sus supervisores. O no, simplemente se desespera y definitivamente se separan de aquella supervisión, y forman su "propia" iglesia "independiente" y se entregan en manos del emocionalismo estéril.
(Algún día, no lejano, me referiré a la forma en como muchas directivas cristianas, juntas de iglesia y grupos de poder en las congregaciones, influyen notoriamente a que esto suceda: es la cara opuesta del abuso espiritual por parte de algunos pastores y líderes: aquí, contra quien se abusa, es contra el hombre de Dios.)
Cuando un líder logra
pasar de 50 miembros a 200 debido al "avivamiento en su iglesia", no se da
cuenta que ha perdido lo más por lo menos. Se trata de una victoria Pírrica:
gana una batalla contra las estadísticas, pero pierde con la disminución de
sus ejércitos: sus soldados son muchos, pero raquíticos; muy emocionales, pero
poco prácticos; muy exaltados, pero de nulo conocimiento bíblico; demasiado
apasionados, pero nada entrenados para dar razón de (ya no digamos su fe) ni
siquiera de la pasión que los sobrecoge.
Yo me he encontrado con varios de estos líderes que se miran fuertes, dinámicos, sólidos, arriba del púlpito...Hasta que comienzan su prédica. Abajo, cuando se platica con ellos, no resisten una sola pregunta elemental de la Biblia (siempre dirigida a sus falsas creencias); y esto es desolador. Porque en otro terreno, en el de la doctrina del Credo de los apóstoles y demás teología básica, siempre tienen una respuesta adecuada (por lo menos los nacidos en iglesias sanas) ; pero al enfrentarlos a sus "nuevas" creencias con el cotejo de la Biblia, naufragan. En su impotencia, entonces echan mano de su "liderazgo" de su "iluminación" de su posición como "boca de Dios", y que "usted (yo) no entiende cosas que son sólo del Espíritu" (¡) Sí, claro; pero son incapaces de una confrontación con la Palabra de Dios en la mano.
Lo que naturalmente demuestra una pobreza de espíritu total, que sólo es apaciguada a veces por una calculadora que indica que en vez de 50, ya tengo 100 miembros en la iglesia.